La lucha que actualmente se lleva a cabo en Cataluña, País Vasco y por determinados sectores del resto del Estado por el derecho democrático a decidir no es sino, sencillamente, una lucha por la democracia.

La democracia que no se obtuvo en la Transición ni con la Constitución de 1978.

No se trata ni de conservar ni de recuperar derechos fundamentales democráticos que nunca estuvieron vigentes, bajo la vigilancia de la policía y los jueces neofranquistas, sino de emplearse en su advenimiento real. Es decir, hacer que el pueblo, la ciudadanía en su conjunto, decida de todo aquello que afecta de manera importante a su vida y su economía. Vamos, conquistar de una vez por todas el derecho a decidir.