La reclamación del “derecho a decidir” –entendido, desde mi punto de vista, como una forma de expresar la voluntad de autonomía y autodeterminación individual y colectiva- me parece muy necesaria y oportuna debido al momento histórico crítico en el que nos encontramos. Éste se caracteriza por la  tendencia a la consolidación de una estructura de poder global oligárquica y antidemocrática en el marco de un sistema cada vez más injusto, que está generando crecientes desigualdades en todas las esferas y pone en riesgo la sostenibilidad de la vida en el planeta.

En ese contexto el derecho a decidir de las personas y de los pueblos sobre su futuro, sobre las cuestiones que afectan a sus vidas y a su forma de organización política y social es una reivindicación muy necesaria si queremos redemocratizar nuestras sociedades y evitar la deriva autoritaria imperante. En ese camino el derecho a decidir sobre la forma de Estado –monarquía o república- es fundamental, con mayor razón en el caso español debido a que se nos impidió ejercer ese derecho en el proceso que dio lugar al régimen político actualmente vigente en el Estado español.